lunes, 18 de febrero de 2008
Leónidas vs. Xerxes
"Su casco lo sofocaba, estrechando su visión, y debía ver lejos. Su escudo era pesado, lo desbalanceaba, y su blanco está lejos."
viernes, 8 de febrero de 2008
¿Te has comido tu mi galletita?

No, no me la comí. Si lo hubiese hecho, estarías feliz, y yo también, pero no... no me la comí. La tomé y... parece que la escondí. Eso no se hace. Quizás no sabía bien qué hacer con ella. No creas que lo que hice fue un perverso juego... no la escondí para dañarte, aunque si que lo hice.
Te quiero devolver tu galletita, para que la puedas disfrutar, o quizás para que se la puedas ofrecer a alguien más. Digo que la puedas disfrutar... porque mientras yo la tuve, solo te hice daño. Y no tengo derecho a hacer eso.
Ojalá la galletita esté en buen estado. Ojalá alguna de las lágrimas que derramo sirva para algo... Ojalá...
Espero que cuando vuelvas lo hagas con mucha energía, que estés feliz de tener de nuevo tu galletita. Que puedas correr por un campo de pasto con cara de velocidad, que sientas la brisa en tu rostro y que sientas que el mundo es para ti, para que tu corazón se llene con todas las cosas buenas que tu mereces, y son muchas, porque tu corazón es enorme.
Espero que hayas descansado y podido alejar las cosas que te hacen mal. Si, me incluyo entre esas cosas. Ojalá me quieras seguir hablando... pero sobre todo... si lo haces... no dejes que tu corazón, lleno de cariño y compasión, ... no dejes que yo te impida seguir corriendo.
Yo voy más despacito, un pasito hacia adelante y dos hacia atrás. No quiero dar lástima ni nada por el estilo... pero es la verdad.
Pensé que esto sería más sencillo, pero no, no lo es.
Y... no, no fui yo. Aquí la tienes.... por favor,... perdóname.
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