A pesar de todo tengo que detenerme y pensar; ser bien fría, y un poco egoista.
Estoy lejos. Ya no vivo con ellos, con ninguno de ellos. Tengo un nuevo trabajo. Tengo donde dormir. Tengo cómo comer, y cómo vestirme.
Tengo planes a futuro. Quizás muy inocentes, o muy simples, pero son cosas que hace un mes ni siquiera podía llegar a imaginar.
En el fondo tengo cosas bonitas... que me da miedo perder, por un error (asumiendo lo que sucedió como tal).
Hay una barrera de llegada a mi: la distancia. Se que eso no es mayor problema, si alguien quiere venir aquí y hacerme daño puede hacerlo, pero la pérdida de tiempo y dinero quizás sea más importante para mis mezquinas contrapartes.
Igual puede llegar a pasar. Tengo la suerte de que en mi trabajo nuevo me quieren. Tengo la suerte de tener amigos y amigas que me quieren y que me apoyan aunque saben que la cago muchas veces.
Si me hacen daño... seguramente no pelee yo de vuelta. Todavía soy incapaz de defenderme sola. Pero se que me van a proteger. Se que me van a seguir queriendo.
Tengo miedo, claro que lo tengo, no puedo ni quiero evitar sentir cosas que me definen. Ya hice eso hace mucho tiempo.
Usar miedo es la vía del cobarde, cuando ya no queda otra se usa la amenaza.
Como se suele decir:
El verdadero valor está en controlar el miedo.
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